TAMBIÉN UN CUENTO – NO SOLO NOTICIAS

  

CARCAJADAS SIN RAZÓN

Es una tarde de ruido y movimentación en el centro de Bogotá, cerca del Centro Internacional, donde muchos eventos importantes ocurren, donde “la crema y nata” de muchas cosas y por muchas razones diferentes suele reunirse.  Hay un desorden, una congestión de tránsito… tal vez una más de las que suele tener esta ciudad.  No! … algo diferente pasó.  La gente se bajó de sus carros, algunos salieron a ayudar  a alguien… otros se miran entre sí… otros ríen!… ¿por qué?… ¿qué habrá pasado?…

Multitud en el Centro de Convenciones. Bogotá, Colombia

Me acerco para intentar entender qué es lo que sucedió y de paso saber cuándo es que se va a acabar este “trancón” para que yo, y la ciudad entera, podamos seguir con nuestro agitado ritmo.

Esquivo unos cuantos carros más y otros tantos curiosos que comentan y hacen cara de sorpresa.  Hmmmm… ahora entiendo.  Es que un tipo en silla de ruedas se cayó en la mitad de la calle… ¿qué le habrá pasado?… ¿será que está herido?… ya lo subieron a la silla.  Pero está riéndose… que raro! Jejeje… nunca vi a alguien tener un accidente y terminar riendo. ¿Será risa nerviosa?

–       Q’hubo hermano! ¿Qué le pasó?, ¿se cayó?…

–       No!… jajaja!… mejor dicho, sí.  Lo que pasa es que es toda una historia.  Pero no me pasó nada, es que la gente se asusta.

Gracias!…gracias!… (dirigiéndose a otras personas que lo rodeaban), sí, todo bien!… ya estoy bien, ya aquí yo puedo volver a subir al andén solo, tranquilos. Gracias!… jeje!… no puedo creerlo!… que risa. Que show!

–       ¿Pero qué?, cuente… ¿por qué se está riendo si se cayó?… ¿seguro que no se lastimó?

–       Sí, seguro. Mire, (me responde mientras hace una maniobra medio acrobática y se vuelve a subir a la acera sin ayuda), es que yo llevo en silla de ruedas 9 años desde cuando tuve mi accidente, hice rehabilitación, ya he practicado varios deportes en silla, pero nunca me había vuelto a dar un golpe tan impresionante como este que me acabo de dar.  Desde cuando caminaba, no recordaba la sensación “chévere” de caerme, y sentir que simplemente me puedo volver a levantar, limpiarme el polvo y que no pasó nada, ¿me entiende?, o sea, que no me rompí nada ni me duele nada.

Por eso me río…

Es que estoy participando en un evento aquí en el Centro de Convenciones, y venía rodando a mil como siempre hago, andando en las 2 ruedas traseras y con las pequeñitas delanteras (me las señala) en el aire, pero no se qué pasó, iba pasando al lado de un carro y me desequilibré un poquito hacia adelante, cayeron de repente las rueditas chiquitas, y justo quedaron frenadas en la reja de esa alcantarilla ¿si la ve?… entonces, claro!, se frenó en seco y salí a volar hacia el frente, la silla se cayó y terminó volteándose también, se le desarmó el apoyapiés, el cojín quedó botado en medio de la calle… en fin!, un drama completo.  Pero es más lo espectacular que parece que lo que realmente pasó.  Entonces me da mucha risa y hasta alegría saber que después de tanto tiempo de sentirme ‘frágil’ ahora sé que puedo darme un “tiestazo” tan salvaje como ese sin que me pase nada grave.

–       Aaaaaaah… jeje, no  me lo hubiera imaginado!… ahora entiendo.  Menos mal que no le pasó nada

–       Si, además es muy chistoso que por alguna loca razón que nunca he entendido, no importa lo que le pase a una persona en silla de ruedas cuando se cae, puede estar herido, sangrando, en shock respiratorio… lo que sea, la gente siempre cree que con solo volverlo a poner en la silla, lo más rápido posible, todo se resuelve. JAJAJA!… jajaja!…

Como me hubiera gustado sacar una foto.

Fabio Padilla (Basado en una historia real… jeje)